sábado, 4 de enero de 2014

GABI Y CRIS - II Parte





Al día siguiente se vieron brevemente en la oficina y ella se le acercó en el pasillo, cuando él se disponía a sacar su café de la máquina… Quería excusarse y pedirle si podrían de nuevo retrasar esa reunión para la próxima semana, uno de sus clientes, a su vez, le había solicitado retrasar la entrevista para hacerla coincidir con la hora del almuerzo y de ahí tendría que salir a toda prisa para casa… Gabi asintió, pero en esos momentos, y a pesar de que su jefe le pediría el resumen de la reunión, lo que mas le preocupó fue la mirada de Cris, o debería haber dicho la no mirada, porque ella, que siempre había buscado el contacto visual, durante esos minutos de charla improvisada, había esquivado hábilmente su mirada, y en ningún momento habían coincidido sus pupilas, le preocupaba como hombre sensible, que ella estuviese esperando una respuesta que él no hubiera sabido darle, cuando lo que realmente deseaba con todas sus fuerzas, era volver a ver a esa mujer a solas y cuanto antes mejor… Quedó inquieto pero tuvo que iniciar su jornada laboral con esa incertidumbre, ya que eso era algo no podían eludir ninguno de los dos.

 Cris estaba triste, en cierto modo esperaba que hubiera sido él quien la buscara, quien con un roce de su mano o cualquier otra señal, le hubiera indicado que necesitaba algo mas de ella, eso que ella tanto deseaba, por eso no se atrevió a mirarle siquiera, no quería exponer sus pupilas ansiosas a su mirada, no podía sufrir esa reválida, sin quizás derramar un lágrima o incluso algo peor, alimentar un fin de semana melancólico donde la desgana, la llevara al aburrimiento cruel de su apartamento solitario. Sabía que eso podría haber sido más llevadero con tan sólo una mirada, pero no hizo el mínimo esbozo de ganas, para que él no descubriera sus sentimientos, en cierto modo lo que necesitaba era que fuera él quien esta vez hubiera tomado la iniciativa, para no tener que agobiarse a sí misma en la culpabilidad de estar atrayéndole a algo que él no quería.  Volvió a la rutina de sus citas, después le esperaría un fin de semana aciago, de lecturas, pelis en la tele, y algún paseo solitario, con un poco de suerte, alguna amiga le haría salir un rato a tomar algo, a esos lugares de copas que no le hacían ninguna gracia.


Al terminar la comida en el restaurante con sus clientes Cris fue a casa, descansó un rato y puso una alarma el móvil por si se quedaba dormida, no quería llegar tarde al gimnasio, como efectivamente pasó, se quedo dormida. Cuando sonó la alarma, se levantó y cogió su bolsa para el gimnasio, metiendo la ropa. Se cambió su ropa de oficina por  una más informal y se preparó una “relaxing cup of tea”, mientras leía un poco su tuiter, que era una de las alegrías que se podía permitir en esos ratos perdidos, donde no disponía de mucho tiempo, ni tenía ganas de algo más complicado, a veces reía a carcajada abierta, otras descubría cosas interesantes, escuchaba canciones olvidadas, incluso algunas nuevas que descubría al entrar en los links que colgaban algunos usuarios,  alguna vez recibía algún DM (ya sabemos todos, esos mensajes en privado, que pueden alegrarte el día o bien estropearlo), hasta en alguna ocasión había soltado una lágrima cuando alguien escribía uno de esos tuits que te tocan la fibra.

Después decidió ir caminando al gimnasio, ya que aquel viernes tenía mucho tiempo para poder hacerlo y así tomaría un poco el aire, el verano estaba siendo bastante generoso y no fastidiaba con calores extremos…

Llegó y al entrar en recepción le dijeron que un amigo había venido a hacer la clase con ella, y que estaba en los vestuarios, inmediatamente pensó en él, seguro,  ¿qué otro amigo iba a ser?, y cuando le vio llegar a la clase de GAP ambos esbozaron sonrisas, los dos lo hicieron mirándose fijamente, la clase transcurrió entre risas y bromas, él andaba un poco desentrenado, y entre el monitor y ella aprovechaban cada mínimo detalle para bromear sobre su baja forma. Al finalizar la clase cada uno acudió a sus duchas y quedaron en reencontrarse en la puerta… El se ofreció a acercarla a casa en coche y ella aceptó, rieron y bromearon todo el camino sobre la clase y finalmente llegaron a casa de Cris.


Ella estaba tan contenta de que hubiera venido que le ofreció subir a tomar algo, y el que andaba como un niño esperando la más mínima oportunidad para pasar mas tiempo con ella, aceptó sin dudarlo…


Los dos minutos en ese ascensor se convirtieron en el momento mas tenso del mundo, él la miraba fijamente, y ella bajó de nuevo la mirada, pensó que si le miraba podrían no llegar nunca a casa, deseaba tanto su abrazo que se cruzó los brazos delante del pecho, como si de una armadura se tratara…


Al fin se abrieron las puertas del ascensor y ella suspiró aliviada… Entraron y el tomó asiento en el sofá mientras ella fue a la cocina a buscar unos vasos, el decidió tomar una cerveza, ella se sirvió una copa de vino tinto, se sentó al otro extremo del sofá, y  comenzó a desabrochar el nudo de sus zapatillas de deporte, él se ofreció agachándose para hacerlo por ella… Y cuando se las quitó levantó la mirada, al notar esos ojos clavados en él, de nuevo sintió ese escalofrió que recorría su espalda de abajo arriba, ella se inclinó para besarle, pero aquello no fue un beso fue un resorte, que abrió de nuevo aquella puerta del deseo, con su lengua recorriendo esos labios en los que tanto había pensado, su cuello, ella le besaba con desesperación y él se dejaba hacer, allí cobijado en su pecho ella le acurrucó y abriendo los botones de su camisa, el comenzó un recorrido con su lengua, mientras ella reclinaba su cuerpo hacia atrás para recostarte en el brazo del sofá,  el acaricio cada centímetro de su cuerpo muy lentamente, ella se dejaba llevar por su deseo mientras se le escapaban gemidos, el bajó a su sexo y jugó e hizo todo su repertorio mientras ella se dejaba ir cada poco totalmente inconexa con el espacio y el tiempo…


En uno de esos momentos de subida increíble de deseo ella le pidió que la penetrara, que había estado esperando ese momento tanto tiempo, y giró su cuerpo para que pudiera hacerlo desde detrás mientras acariciaba su pene, lo besó antes de terminar de girarse y le pidió que lo hiciera lo mas fuerte que pudiera, él la penetro de un golpe seco y ella gritó, pidió mas, le incitó a hacerlo, le susurró que quería ser suya y él se volvió totalmente loco por poseerla como nunca antes lo había hecho. Ambos siguieron el ritmo que marcaron sus cuerpos y aun tardaron un rato en completar el momento, pero disfrutaron  como pocas veces en una vida de ese enorme y fascinante deseo… Agotados permanecieron abrazados largo tiempo…


Comenzaban a acariciarse de nuevo uno al otro sus respectivos sexos, cuando inesperadamente sonó el móvil de Gabi, es  mi mujer, debo cogerlo y contesto que estaba aun con los clientes y que iría para casa lo antes que pudiera…


Cris se levantó, y él le preguntó dónde iba, aunque adivinó que se había roto el hechizo del momento… Ella dijo que quería ducharse y él se vistió mientras tanto, cuando ella salió del baño con su albornoz, se despidieron, no hubo preguntas, no hizo ninguna falta que hablaran, sus miradas eran ya lo suficientemente elocuentes, hablaron sin hablar y se entendieron.


El se despidió hasta el lunes y ella le besó de nuevo, el se volvió desde el ascensor e hizo un ademán de hasta luego.


Ambos sabían muy bien que aquello que había sucedido tenía los días contados, el era un buen tipo amante de su esposa y de sus hijos, ella una solitaria alejada del disfrute de un marido al que apenas había visto desde el momento en que se casaron. Por eso disfrutaron el momento, sabían que era entonces o nunca y no lo pensaron dos veces, tomaron lo que quisieron sin pensar demasiado en lo que pasaría luego.


Ella se quedó leyendo, pensaba en sus besos, evocaba los momentos más placenteros, cerraba sus ojos y  era capaz de sentir el calor de aquellos labios por su cuerpo, la memoria de su piel era suficiente para eso… El conducía su coche hacia casa y aunque no podía cerrar los ojos veía en el asfalto aquel cuerpo en el que se había perdido hacía solo unos minutos, y ya se imaginaba a sí mismo volviendo a hacerlo.


No quisieron ninguno de los dos, al menos en esos primeros momentos pensar en que pasaría mañana sábado, el domingo, el lunes cuando volvieran al trabajo y volvieran a verse de nuevo.


Lo único que deseaban era estar juntos de nuevo…


Y ambos se pensaron, se recorrieron, se besaron, se tocaron, hicieron el amor de nuevo, una y otra vez en sus pensamientos, sin parar, queriendo hacerlo, haciendo que el instante perdurase en el tiempo, en el recuerdo por vivirlo de nuevo.


Tan sólo tenían sus cuentas de twitter en común y estuvieron comunicados todo el tiempo, los MD se sucedieron uno tras otro, sin parar, bastante subidos de tono por cierto, alimentando caricias en solitario por tiempos, ambos súbitamente compenetrados como si hiciera años que se conocieran.


Ella no pudo leer, ni el concentrarse en sus hijos demasiado tiempo, tenían la necesidad imperiosa y firme de hacerse saber mutuamente lo que sentían en cada momento, y eso les procuraba una sonrisa cómplice y muchos buenos momentos, haciendo que el tiempo pasara mas deprisa por momentos. Trasnocharon, madrugaron, se movieron al unísono conectados todo el tiempo, regalándose caricias, alimentando el deseo…