lunes, 31 de agosto de 2015

GABI Y CRIS - IV Parte








Hacía tiempo que habíamos dejado a esta pareja y su historia sin continuación pero en cierta forma tengo una deuda pendiente con la persona que me la contó, y aunque hace mucho tiempo que no sé nada de él, me gustaría pensar que ha logrado pasar página con esta historia, aunque haya dolido. Desde que tuvo la valentía de contármelo como amiga, imaginé el suplicio por el que habría pasado...

Me pediste que escribiera tu historia y aunque no tenga mucho que ver con la realidad porque perdimos contacto, espero sinceramente haberme equivocado.

Retomo la historia, aunque falte aun un último capítulo, si me perdonas...

****

Esa  mañana de viernes llegó pronto a la oficina y como siempre se dirigió a la máquina del café. Le pareció ver a su jefe de espaldas, y al acercarse éste se volvió, indicándole que sacara su café y que fuera a su  despacho pues tenían algo que hablar.

Gabi  sacó su café, mientras miraba por la ventana del pasillo como Cris aparcaba su pequeño coche en el parking, hoy no tendrían esos momentos juntos al iniciar el día. Se dirigió al despacho de su jefe para escuchar aquello que quería comentar.

Al llegar y mientras tomaba asiento su jefe pasó sin preámbulos a explicar todo aquello que él ya sospechaba, que la empresa estaba atravesando por un momento bajo, que no encontraban la financiación adecuada para la ampliación que habían previsto y por tanto finalmente tendrían que restringir personal.

Le tranquilizó sobre su futuro próximo, no en vano era medio socio, ya que había invertido una parte de su capital en la empresa. Pero desafortunadamente  tendrían que deshacerse de Cris, y eso, además de aumentar de nuevo su trabajo,  significaba que tendría que ser quien le comunicara la noticia, con todo lo que ello implicaba. No se sintió precisamente feliz por aquella responsabilidad que de repente le había sorprendido tanto, sino porque adivinaba que ella no se lo tomaría tan bien. Muy al contrario, fue consciente de que pasaría un mal trago. 

Si a ello le añadimos que él personalmente quería hablar con ella sobre su relación ya que estaba tomando unos tintes que no resultaban cómodos a ninguno de los dos.  Se le había ocurrido plantearle que se tomaran un tiempo de receso, para ver que sucedía y si podrían retomar sus vidas con sus parejas sin echarse de menos. Todo esto del despido venía a complicar aún más esa conversación. Respiró hondo e intentó calmarse, aunque sin mucho éxito,  al menos dispondría de todo un día por delante hasta la hora de comer con ella, como cada viernes, para pensar cómo lo plantearía.

Toda la mañana entre visita y visita anduvo pensando en las mil maneras de enfocar todo lo que debía decirle, aunque sabía que finalmente cuando se encontrase ante su mirada, nada de aquello saldría como había planeado. Ella tenía el superpoder de hacer que se quedase totalmente en blanco con su intensa mirada, y no le resultaba fácil hacer algo que además iba en contra de sus íntimos deseos, como dejar de verla, pero sabía que había muchas cosas en juego, y que su matrimonio necesitaba una nueva oportunidad, así sentía esa sensación del deber hacia su mujer y sus hijos. Aunque su cuerpo le pidiera a gritos la piel de Cris.

Cuando se encontraron a medio día en el restaurante, ella evitó su mirada, tenía esa intuición de que algo, nada bueno iba a ocurrir, y mientras elegía menú, miró distraídamente al paisaje huyendo de la mirada directa de Gabi. Hablaron de todos los pormenores laborales, de sus visitas matinales a clientes, ya que siempre había sido el objeto principal de estas comidas, y ante todo eran muy profesionales. Pero cuando hubieron acabado, ya en la sobremesa con los cafés, el acarició sutilmente su mano para atraer su atención. Por primera vez en todo el rato, se miraron fijamente ambos. 

El cerró los ojos un instante y comenzó, con diferentes palabras a todas las que había ensayado, primero su cuestión familiar y el cese temporal de sus encuentros, para pasar finalmente al terreno laboral. Cris procuraba no mirarle e hizo un tremendo esfuerzo para no derramar ni una sola lágrima, después de todo, aquello era algo que esperaba, que ambos habían considerado que debía ocurrir, y que no quedaba más remedio que aceptar, sin pensar en todo lo que vendría después, mejor no pensar en eso ahora, no era el momento. Cris hizo en varias ocasiones ademanes de ir a llorar, pero el agradeció que finalmente lograra contenerse. Todo parecía tranquilo y ambos decidieron dar un paseo por el paseo marítimo, como solían hacer siempre después del café.

Sin duda ese momento fue el más tenso, nada que decir, todo parecía haber sido dicho, y sin embargo esas casi imparables ganas de tocarse, apenas controlables, ese deseo inmenso de abrazarse y besarse, les hizo estar tan callados que hasta se habrían podido escuchar sus pensamientos. Él la tristeza, ella el desasosiego… Ella la nostalgia anticipada, él el deseo frustrado, un silencio que hacía daño, manos que no se encontraban, pecho añorado por ella, palpitaciones en el estómago de Gabi… Se aproximaron al lugar donde habían aparcado sendos coches.

Estuvieron frente a frente una décima de segundo porque no pudieron reprimir ese abrazo, enorme intenso, lleno de lágrimas de ambos… Sus manos se escapaban involuntariamente arrastrando caricias furtivas reprimiendo todo lo que sentían. Cris decidió romper el hielo y despedirse con un beso en la mejilla, sin mirar atrás hasta alcanzar su coche, desde su asiento siguió sin mirar, y tan sólo al pasar delante él lanzó un –“hasta el lunes!”- con una voz que apenas se oyó, entonces si rompió en llanto, miró por el retrovisor como el mantenía la misma postura, totalmente paralizado, inconscientemente hierático, buscando desesperadamente la mirada de Cris.

Durante el fin de semana tuvo que, haciendo de tripas corazón, ocuparse de los niños casi compulsivamente para intentar olvidar todo lo que pasaba por su mente, escenas tórridas con Cris que ya no se repetirían nunca más. Él había expuesto su idea de reconquistar a su mujer, y el firme propósito de no volver a serle infiel, para poder volver a recuperar el control sobre su vida.  A pesar de ser consciente del suplicio que le quedaba hasta olvidar su hermosa historia.  Su propósito era tan firme que casi estuvo a punto de confesarle a su mujer su aventura, pero recordó el  consejo de Cris para que no lo hiciera por nada de este mundo, si no quería acabar con su matrimonio, eso que precisamente Gabi estaba intentando recuperar,  por tanto tendría que trabajar muy duro consigo mismo para no dejarse ir y en un momento de debilidad echarlo todo por tierra.

Cris fue casi una fuente durante todo el fin de semana intermitentemente a sus ojos afloraba llanto, en otros se calmaba aunque era incapaz de retomar la lectura de su libro, ni  siquiera podía alargar el brazo para coger el mando de la tele, tumbada en su sofá, sin fuerzas, sin ganas de comer, ni de beber, muy quieta inmersa en las únicas escenas que le hacían sentirse mejor, aquellas que ambos habían compartido.

El tiempo transcurrió tan lentamente que el lunes cuando se levantó parecía que un año hubiera pasado, intentó recuperar su rostro demacrado, ojeroso y triste con un poco de maquillaje,  se arregló para ir al trabajo, como si nada hubiera sucedido, pero al menos esta vez sabía perfectamente lo que ocurriría y  podría controlarse a sí misma para permanecer tranquila, al menos aparentemente.

Cuando aparcó su coche miró a la galería del primer piso, dónde a través de los cristales podía observar a Gabi, sacando su habitual café de la máquina del pasillo… Hizo tiempo para no encontrarse con él y caminó por el aparcamiento mientras se encendía un cigarrillo, con aquella  primera bocanada expulsó todos sus nervios, y una tras otra saboreó el autocontrol que necesitaba traslucir. Cuando hubo terminado, subió las escaleras, y se dirigió al despacho del director, pasó cerca de Gabi, y observó de reojo como la miraba a su paso, siempre le gustó como caminaba. Llamó a la puerta y preguntó si podía entrar, una vez cerró la puerta del despacho, Gabi se dirigió a su coche dispuesto a comenzar su jornada.

Sabía que su día iba a ser más duro que de costumbre, y no contaría ya con la complicidad de Cris, que tan bien conocía a una parte de los clientes. Aunque sabía que si precisaba cualquier cosa, podría llamarla en cualquier momento, intentaría evitarlo como si de hablar con el mismísimo diablo se tratara, tenía que conseguir salir adelante sin su ayuda.

Mientras tanto en el despacho, a ella, le entregaban los documentos que precisaría en la oficina de empleo, le concederían la parte de las vacaciones correspondientes y a no ser por algún tema burocrático no tendría que volver por allí. Abandonó en su coche el aparcamiento para ir directamente a la oficina de empleo a resolver su situación cuanto antes.

Como los dos habían imaginado los días posteriores a su último encuentro fueron un horror, largos, tristes, sin dejar de pensar uno en el otro y al revés, aunque ninguno de los dos hizo nada por ponerse en contacto. El con el trabajo duplicado apenas daba a vasto. Y ella que no cesaba de recorrer las empresas, curriculum en mano para intentar conseguir cuanto antes un nuevo empleo que ocupara ese tiempo en su mente que necesitaba cubrir rápido.

Afortunadamente en la costa había muchas empresas del ramo  y precisamente era la temporada en que más posibilidades tenían para conseguir un nuevo empleo, por eso no cejó en su empeño hasta conseguirlo. De nuevo era a tiempo parcial, con poco sueldo, y comisiones mínimas, pero no tenía ninguna otra opción más que aceptarlo y así lo hizo.

Pidió incorporarse rápidamente y en un par de días, ya estaba trabajando… Pero lejos de olvidarse de Gabi, lo recordaba más aun si cabe. Desafortunadamente la nueva empresa estaba muy cerca de la anterior, y el camino que debía realizar era prácticamente el mismo que hacían ambos todos los días, dentro del polígono industrial, las mismas rotondas, los mismos bares y restaurantes, trataría en la medida de lo posible de no pensar en ello, y así transcurrieron al menos el primer par de meses.  Pero no conseguía quitarse de la cabeza a Gabi…

Casi se había autoconvencido a sí misma de que si se veían por alguna casualidad del destino, o se encontraban en algún lugar, ella tendría el suficiente control como para no actuar como una jovencita caprichosa, que sus lágrimas no brotarían tan fácilmente.

No sólo no evitaba los lugares más conocidos por ambos, sino que conscientemente los frecuentaba, y de una manera calculada incluso a las mismas horas en las que pensaba podrían coincidir, pero esa casualidad no se produjo, no al menos del modo fortuito que ella habría deseado.

Él que desconocía su nuevo empleo, se obstinaba en no frecuentar los lugares en los que había estado con ella, y no porque pensara que iban a coincidir, cosa que no le parecía nada posible, sino porque no se encontraba a gusto en ellos. Cuando por alguna razón no le había quedado más remedio que citarse con alguien en alguno, siempre terminaba de la misma forma, echando de menos cada mirada, cada situación con ella vivida, y terminaba conduciendo de vuelta a casa con lágrimas en los ojos.

Finalmente fue ella quien tomó la decisión de llamarle, antes le envió un mail en el que le convencía de que sólo se verían como amigos para tomar un café y hablar de cuestiones laborales, que desde luego no pretendía para nada complicarle la existencia, pero que necesitaba un amigo más que nunca, y por ese lado, a él, le pareció que ciertamente sería capaz de mantener una amistad con ella. Al fin y al cabo estaba sola, ya que su marido trabajaba fuera, y no tenía amigas, tampoco llevaba tanto tiempo viviendo en España. Sería posible que al principio fuera más duro, pues aun tenían todos esos recuerdos pendiendo de sus mentes, pero si el lugar era público todo sería mucho más sencillo.

El respondió al mail comunicándole abiertamente sus dudas, pero ella finalmente le volvió a insistir y le convenció para quedar, le llamaría el lunes para ver cómo tenían la semana y ya quedarían en alguna de las cafeterías cercanas a sus trabajos, esas que ya conocían.



Carla
día 31/08/15 a las 19:34