domingo, 13 de diciembre de 2015

Borrador sobre la opinión de una mujer de izquierdas frente a las Elecciones Generales 2015







Dedicado a todos aquellos que vais a votar por primera vez y que no tenéis gran bagaje en el mundillo de los discursos políticos, ahí creo que puede servir de ayuda y por eso sólo esbozaré un par de ideas sin pretender en absoluto inclinar vuestro voto hacia un lado o el otro.
Nunca me gustaron los profetas, especialmente cuando utilizan un disfraz para mostrar todo aquello que dicen ahora en campaña que van a mejorar. Advierto que todo aquel que vivió la campaña en la que Felipe González salió elegido como presidente del gobierno, ya sabe de lo que le están hablando.

Los mismos discursos manidos de toda la vida en aras del proletariado o como le llaman ahora "anticasta"... Eso ya lo vivimos hace treinta años señores, y ustedes no han avanzado un ápice, se han quedado estancados, pidiendo lo mismo que ya se pidió y que nunca nos dieron, o aun peor, que nos díeron pero luego nos quitaron con la chulería que se gastan los que pueden.
Descamisados o con traje de Armani, todos se olvidan de sus programas electorales en cuanto viven en la Moncloa, y aquel que dice que no vivirá allí, miente porque por su propia seguridad, todos sabemos que es un paso ineludible.
Por cierto que me gustaría poder decirle a la cara al "encamisado" cabecilla de Podemos que aquí siempre hubo una izquierda, aunque él quiera robarnos la bandera de indignados…Hubo allí en Marzo, la izquierda de siempre esa que usted ha ninguneado y a quien le ha robado el protagonismo por la cara.
Bastante le costó a Don Santiago Carrillo uno de los Padres de la Constitución la legalización de aquel partido allá por 1975 con una invitación de Rey a volver, por si acaso se han olvidado estas nuevas izquierdas tan prometedoras... Mi enhorabuena a ellos porque siempre reconocieron el papel de la mujer como un igual, y eso es algo que nunca podremos dejar de agradecerle a Dña. Dolores Ibárruri “La Pasionaria”, y a otras muchas que desde siempre fueron simplemente eso, compañeras.
Les falta un poquito de humildad para reconocer el trabajo inmenso de aquel PCE actual IU, que llevan ahí toda la vida, cada vez con menos representantes, aunque los pocos que quedamos somos un poco cabezotas y no pensamos cambiar ese voto, por mucho que otros perros portando collares nuevos quieran confundirnos.

No voy a ponerme demasiado feminista, pero sólo un poco por favor que si no voy a explotar, no somos el adorno necesario en las listas, ni la Sra. Vicepresidenta del Gobierno es su secretaria Sr. Rajoy, aunque se dejen manipular de esta forma, algunas hay que merecerían estar en una cabecera de lista.
Me gustaría recordarle al Sr. “guapo” Sánchez que Carme Chacón ya se bajó del carro para dejar pasar al “guapo” de turno, y ese es un gesto que aun a día de hoy no se le ha compensado, probablemente su mente clara le han mantenido alejada de este nuevo y emblemático líder acompañado siempre de su esposa como si con eso demostrara que considera el papel de la mujer, disculpe que le diga pero lejos de eso se nos muestra Vd. Cómo en los mejores tiempos de Obama, y esto no son los Usas, se lo digo por si no se ha dado cuenta.
Los seguidores del gallego presidente no tienen ni mención más que de figurantes en esta película, mejor no hablo que me cabreo...
Con el bipartidismo vino la ruina no sólo política sino intelectual de este país y ambos merecen ser apartados por otros que al menos no hayan llegado aún al Gobierno.
Sr. Iglesias mire Vd. "La pana" ya nos la vendió el PSOE...
Sr. Rajoy, con todos los respetos ¡váyase!
Sr. Rivera menos focos que le gustan demasiado y más trabajar.
Y Sr. Garzón haga el favor de no dejarse ningunear que Vd. es lo suficientemente válido para poder dejar en la carrera a todos estos recién llegados.
Lección de historia social de izquierdas terminada, a votar todos, cada uno a quien quiera, pero ocuparos de hacerlo, porque si no lo harán los peperos y entonces sí que la habremos cagado.
La preocupación por la política empieza el día 20, un mísero papel con una lista impresa tiene la culpa, úsala, allí te espera tu futuro y el de todos.

¡Salud compañeros!




jueves, 10 de diciembre de 2015

Soy hoja






Solo ella, hoja caída,
inválida ya para propagar tu oxígeno.
Con la belleza inerte de un mal sueño,
realidad volteada por una tímida ráfaga de viento.

A su voluntad me debo,
él me mueve y me contorsiona
a veces sin ser consciente, me hunde en charcos
que a los días secan.

Dejándome de nuevo medio enterrada.
Pero entonces llega de nuevo su fuerza inusitada
y de un leve vuelo me traslada, 
de espaldas ahora,
al suelo.

Antojadizo tiempo, de este caer de hojas 
hermanadas en el invierno.

Algunas conservando aún cierta tersura,
su verde apenas amarillento...

Mientras a otras,
 una gama de ocres 
nos maquilla las arrugas del  alma. 

Moribunda, al sol, a la sombra.

Y ahora déjame reposar  viento,
que quiero ser pasto del sueño,
penetrarle con ese halo de vida 
aun capaz de alimentar raíces.
Ser abono que en primavera de fructifique
y ver así mi ciclo de la vida completo.

Que ya no soy, 
soy ellos, 
ya no me muevas más,
deja que acabe mis días,
Viento


Carla
día 11/12/2015 a las 1:40


martes, 1 de diciembre de 2015

Mío







Hoy como cualquier otro día, desde que no estas, me costó levantarme, hacía frío y me quedé ahí, muy quieta, tapada hasta las orejas, de no ser por el leve movimiento que destapó mi hombro al levantar el brazo para coger el móvil de la mesilla de noche.

Nada tuyo, como todos los días, ya no hay palabras, ni suena la música, ni se remueve libido con las fotos.

No hay café, ni ganas de levantarme a hacerlo. Me mantengo ahí leyendo las diferentes redes sociales largo rato, se está bien en la cama, la sensación de calor me incita de nuevo al sueño, pero me resisto, me ayudo leyendo los tres o cuatro mensajes que a diario me desean buenos días en privado, con sus fotos y la amabilidad de costumbre consiguen que esboce una mínima sonrisa…

Era diferente cuando eran tus mensajes. Recuerdo la ilusión con que los recibía, no faltaron nunca, ni una sola mañana, no importaba cómo te sintieras, ni aun en los peores momentos me faltaron. Entonces yo era  esa prioridad. Por un pequeño espacio de tiempo en tu vida fui lo más importante cada día. Esa ilusión que iluminaba tus ojos al despertar, esos momentos robados antes de que toda tu familia pululara por la casa, ya habías estado conmigo, aunque fuera unos segundos ocupándote de que mi despertar fuera especial, de que la luz que entrara en mi cuarto no necesitara de abrir la ventana.

¿Y tú me preguntas porqué te echo tanto de menos? 

Asumo que soy especial, como cada uno de nosotros lo somos, pero ya no me vuelan esas “mariposas” en el estómago haciéndome sentir la mas bella entre las bellas, la mujer más deseada, ese placer prohibido que llenaba tus momentos imaginados. Tu ilusión y la mía se habían encontrado en ese espacio infinito en que nos perdíamos cada segundo, cada hora, todo el día,  y toda la noche.

Cuando todos dormían, nuestras letras se acariciaban, mimándonos con regalos, ínfimos detalles tan importantes para los dos. Nuestras músicas dialogaban en un idilio de notas, de miradas, de temblores ruborizando las madrugadas. 

Música, imágenes, sensaciones, sonrisas…

¿Y  tú dices que no te he perdido?

Y seguramente tienes razón,  porque ya no nos hace falta escribir para comunicarnos, hemos pasado a otro nivel. Ya no tenemos que hablar para escucharnos… Ni tenemos que querer estar juntos, porque lo estamos, aunque no hablemos adivinamos las palabras… Añorándonos nos vivimos más que nunca, cercanos, y sonreímos a la vida por habernos dejado  ese espacio en el que siempre nos encontraremos, por mucho tiempo que pase, aun sin pretenderlo, estamos más presentes cuando no estamos.

¿Y tú dijiste que yo había ganado?

Aun perdiéndonos los dos ganamos, reconoce al menos, que en algo me he adelantado… Al menos yo puedo contarlo, aunque se me atragante esa lágrima, que no quiero llorar hacia afuera, quiero que ese llanto sea mío, como tú lo fuiste, un día,hace mucho tiempo.

Carla

02/12/2015  a las 0:45

viernes, 27 de noviembre de 2015

Dibujando sentimientos









Le miro desde la ventana iluminada del amanecer
Ha permanecido sentado, silenciosamente quedo.

Su falta de sueño le indujo al abrigo del papel,
ese bolígrafo ya viejo, pero que a él tanto le ayuda
a deslizarse por las líneas  dibujando sentimientos..

Va desnudándose despacio, para acariciar mis heridas
con el roce de las yemas de sus dedos.

Dejamos que las palabras usen nuestros cuerpos,
deteniéndonos en cada verso, para mirarnos de nuevo.

Sus ojos brillan, pequeños puntos de miel derritiéndose
hasta unir estrofas, 
entre cada palabra un beso como
espacio entre letras que nos conduce
a un poema interminable, donde cada día,
surjen más y más letras a la luz que sutil
nos penetra desde su parque hasta mi puerta,
desde su fuente hasta mi cama 
tan sólo separada
por dos ventanas a oscuras.

Hoy en silencio me llenó de estrellas,
Y ella solitaria seguirá mirándole cada noche,
para que el pueda seguir describiéndola.

Me gusta esta luna grande, cercana y
blanca que ilumina nuestros  inacabados poemas


Carla 28/11/2015 
3:26


miércoles, 18 de noviembre de 2015

Distancia más próxima





Nos hemos cerrado todas las puertas
aun así, se nos ha olvidado
que la principal vía sigue abierta.
Yo te pienso y
tu me piensas...
No somos quienes para cerrar
las almas
ellas van por libre

Nace para ti,
desde la distancia mas próxima


Carla 18/11/2015 - 13:00

domingo, 15 de noviembre de 2015

Hoy más que nunca estás ahí









Querido Antonio,

(Aunque podrían ser unos cuantos los nombres a citar en este encabezamiento, usaré el tuyo como referente por ser el primero en echarme de menos)

Llevo muchos meses arrastrando inconstancia, falta de ganas, o como quieras llamarlo, a veces tanto que es para mí un verdadero esfuerzo sentarme a escribir unos tweets, tanto, que la mayor parte de las veces demoro la hora de hacerlo hasta el último minuto del día, o de la madrugada, como últimamente me está ocurriendo a menudo. Y cada vez se va alargando más esta hora, hasta el punto de dejar mis horas de sueño realmente reducidas al mínimo. Esto provoca obviamente un retraso a la hora de despertarme que cada vez se acerca más al medio día, mis ritmo biológico está variando de tal manera que no puedo seguir permitiéndome ciertos lujos, y como diría mi querido Jerónimo, debo abandonar por motivos de salud durante un tiempo este escenario público.

Ello no comprende a este lugar privado donde a veces nos encontramos unos cuantos, muchos menos de los que me gustaría, pero aquellos que realmente se preocupan por mis escritos son ahora  mi única prioridad, y espero que al menos mis fuerzas para seguir comunicándonos a través de esta vía no desfallezcan, porque ésta era mi preocupación más acuciante. El tedio a la hora de escribir se había extendido hasta este lugar, y eso no puedo consentirlo, porque mi blog es "el diario de mi niñez" en la etapa actual, ese donde puedo volcar todo lo que me afecta, me preocupa, sueño o imagino. Como todos sabéis mi válvula de escape, ese mi último reducto para sentir y donde me gustaría notaros cerca, muy cerca.

Algunos me invitaron escribir con ellos y lamentablemente no funcionó, otros me invitaron a participar en sus blogs, pero soy demasiado vaga para abrir otras cuentas (qué complicado es wordpress por dió!), lo que agradezco a todos de todo corazón. Pero no...

Me siento a gusto, en este pequeño lugar, donde sólo me leen unos cuantos locos como yo, en petit comité es como me siento mejor, sabiendo que casi susurro mis historias al oído de cada uno/una de vosotros, Si es que aún me seguís por aquí...

Seguiré escribiendo hasta que no tenga fuerzas para seguir haciéndolo y espero que alguien me lea, porque sino de poco servirán, aunque lo haría incluso por escribirme a  mi misma.

Sé que Antonio me echará de menos, pero me tiene aquí, y todos podéis seguirme en Google+ de donde por ahora no pienso desaparecer.

No sé si alguna vez volveré a @twitter mucho tiene que cambiar todo por ahí para recuperar las ganas de hablar en ese foro... 

Lamentablemente, y sé que muchos sonreirán (de esos que no me leen, pero están al cabo de la calle de todo cuanto digo) he perdido demasiadas cosas que me ataban a estar ahí, tantas que cada tweet me costaba un pedacito de corazón, sangrando, el desafío no es divertido.

Sois demasiados los que me habéis dejado, la mayor parte de aquellos a los que disfrutaba leyendo, demasiados con los que ni siquiera crucé una palabra. Algunos, sin duda con una razón porque si tuvieron esa palabra conmigo, pero la gran mayoría tan sólo me conocieron de oídas por gente que manipula todo aquello que toca, y eso acaba por doler demasiado... No voy a hablar de las historias que sobre mi se inventaron, ni de las que ocurrieron de verdad, al menos todavía...
  
Al menos aquí aun habrá un lugar en el que mis historias sean reales aunque sólo en mi imaginación y en la de los que me leen.
  
Gracias, hoy más que nunca por estar ahí, cuento con vosotros,

Carla

15/11/2015 a las 21:35

domingo, 25 de octubre de 2015

Lectura vacía








Cierro las tapas de mi libro, de todos modos no consigo comprender lo que estoy leyendo, y no por su complejidad, sino por mi incapacidad de concentración… Últimamente me pasa a menudo, desde que ella falleció hay temporadas en que la cabeza simplemente no está conmigo, parece que se hubiera ido con ella, se pierde en sus propios infiernos y divagaciones sin que yo pueda hacer nada por impedirlo. La fuerza que la aleja de mi consciencia es muchísimo más fuerte, tanto que a veces, ni siquiera la siento, no está… Y se producen esas lagunas, que se pueden convertir en horas, porque campan a su libre albedrío entre los lugares en los que si querrían estar… Puedo estar pensando en varias cosas a la vez sin ser para nada consciente de la rapidez con la que mis pensamientos la invaden, resuelven y se alejan nuevamente.


Sentarse y ver las letras pasar inconexas, sin formar palabras, se suceden como en un tiovivo, lentas, se enfocan y desenfocan libremente, me pierdo en los espacios en blanco, entre los interlineados pasa media vida, y sin embargo al pasar la página, tengo que volver a la página anterior una vez más, incapaz de la asimilación de lo leído.  


Vuelvo a hacer el enorme ejercicio de fijar mis ojos en las primeras palabras, pero mi mente vuelve a divagar sin rumbo mientras mis ojos recorren las líneas sin descifrar el significado de lo que transcurre ante ellos, releer la página veinte veces sigue sin ayudarme a comprender lo que leo, nada queda retenido en mi memoria, todo desparece en el vacío, seguramente mi inconsciente conoce mucho mejor el libro que yo, seguro que lo recrea en mis sueños… Definitivamente no pueden quedar en blanco tantas horas de lectura, a algún lugar habrán ido a parar los párrafos.



Carla
26/10/2015
a la 1:45

Música: Mahler : Symphonie 4 : Poco Adagio - BPO /Karajan*
Imagen: Óleo de Martín
Llamedo

viernes, 16 de octubre de 2015

Disfrutar tanto como hubieras deseado











Y  si, debo darte la razón cuando dices que quizás no he disfrutado de ti, tanto cómo hubieras deseado.

Siempre me dejo llevar por esa inseguridad infantil, donde no merezco a quienes me aman, y por tanto ser amada, lo que dispara una  reacción en cadena que desatan todas mis relaciones.  Soy demasiado egoísta, para hacerme cargo de dos personas a la vez, por eso desequilibro todo, al ocuparme sólo del yo, y no del nosotros... Y eso no sería un gran problema si al menos recuperara en algún momento la empatía, mientras me adentro en mi propio universo… Y pierdo el hilo como casi siempre, y  recuerdo tu sonrisa,  y tus manos, tus dedos resbalando lentamente por mi  espalda, ensimismada en el recuerdo de nuestros momentos juntos,… 

Sé que igual tú ya te has olvidado de las ilusiones que se vuelven realidad, y pocos factores me llevan a pensar en que tú no lo hagas…

¿Recuerdas?, la lluvia caía incesante, jarreaba en Madrid fuera de ese secano  cansino que normalmente es, era un día diferente…

Y ahora mis ojos se cierran suavemente, me regocijo pensando en el sueño. He madrugado demasiado esta mañana, y tras el insomnio de cada noche, mis horas de descanso apenas han llegado a cuatro escasas, cada día estoy más cansada, tanto que menos me cuesta entrar en esta melancolía de lo que no volverá.

Aparcar la ilusión es duro siempre, pero aun mucho más cuando tras ella cierras una puerta, que tienes el  firme propósito de no volver a hacer ni intención de abrir nunca más, donde queda una parte de tu vida que tampoco puedes  continuar, donde te quedas tú, pero también donde me quedo yo.

Tantas veces hubo posibilidades, pero debías ser tu, y no otra persona, por las razones que fueren, ya no importa, el caso es que mi destino encajó en el tuyo unos días, de una manera inesperada, aunque totalmente alevosa, que nunca debió terminar como lo hizo. No, no me arrepiento de mi consciencia en ese instante, de tomar decisiones, de elegir libremente por una vez en mi vida hacer, exactamente lo que quería hacer. Ya hace tiempo que libraba una batalla conmigo misma,  que quería ganar sin corazas, aunque a la larga pareciera más una pérdida, sé mejor que nadie lo que he ganado.

Puede que sea en las batallas perdidas, precisamente donde más se gana. Sólo cómo ejemplo satírico la vida nos da la respuesta, el porcentaje de perdedores es siempre el mayor, porque es en ese estadío donde somos más humanos, donde nos ponemos en lugar del otro, que al fin y al cabo es de lo que se trataba esta mierda de vida, de ser humanos.

“Ahí estabas,
mirándome sonreír,
escuchándome,
pupilas inmensas,
solícito y callado…
Disfrutándonos cada segundo.
Así es como quiero recordarte
deseándome…”

Y no se si finalmente tu, pero al menos yo, he disfrutado más de lo que habría ya no imaginado, sino soñado alguna vez. Ni siquiera en mis historias habría podido crear a alguien semejante a ti... 

Si, disfrutar era eso, aunque tu no lo creas.



Carla 16/10/15  a las 19:44

miércoles, 7 de octubre de 2015

Entrando en el Túnel



Música:
Bill Evans Trio- I will Say Good Bye




ENTRANDO EN EL TÚNEL


Caía al vacío con el terror de enfrentarse a lo desconocido,  los espacios ingrávidos solían provocarle una incomoda sensación de desequilibrio. Y aquel túnel parecía no terminar nunca, por más que caminaba hacia la luz que penetraba desde el final, las paredes no tenían fin.


Sin embargo desde allí era incapaz de desenfocar  la imagen que veía  alejarse tras ella, mientras una fuerza inusitada empujaba su cuerpo hasta elevarlo por encima de la escena en la que su cuerpo parecía haber quedado anclado, inmóvil … En ese instante la curiosidad atrajo su mirada hacia el lugar que había abandonado y en el que la escena no parecía haber terminado. 

Un grupo de personas se inclinaban accionando diversos instrumentos quirúrgicos sobre un cuerpo que querían reanimar para sacarlo de su estado de aparente letargo.  

Todo indicaba representar el  momento en el que se encontraba, el presente inmediato, pero no así el espacio. Un quirófano de un hospital en el que no recordaba haber estado. Gente agitada en sus movimientos, que contrastaba con el silencio sepulcral que reinaba, veía sus bocas moverse, sin duda estaban hablando, pero más que escuchar adivinaba las palabras en sus labios, sin sonidos. El silencio era el único sonido perceptible.

Durante un tiempo, que ella imaginó muy largo, comenzó a ser consciente, al fin, de lo que estaba pasando, finalmente algo había identificado. No cabía ninguna duda,  era su propio cuerpo ajeno totalmente a su presencia, como dormido, el que estaba allí tumbado, en la  camilla del quirófano.

Carla 08/10/15 a la 1:22


jueves, 1 de octubre de 2015

Díselo / DISPOESÍA




Díselo   / DISPOESÍA

Diverso como los colores del Otoño,
Disfruto tus besos en mi espalda, mientras
Dispersas tu atención en el cielo
Disertamos sobre las estrellas en
Discreta ternura desatada
Diseño abrazos a tu medida y
Dispénsame si te beso sin
Disfraces que nos oculten
Discurrimos nuevas formas 
Disecando sin  palabras
Dispersando nuestras manos en
Dispendio del tiempo que me regalas
Dispensando placer sin ataduras
Disfrutando de los instantes que
Discurren  precipitando las
Díscolas despedidas que nos
Disgustan cada vez más la vuelta a las
Disciplinas cotidianas
Disgustados por la separación que nos ayuda a
Discernir entre el deseo y lo obligado
Disimulando sentimientos
Disgregados sin demasiado sentido, sin
Disculpas zafias

Discontinuaremos esta
Dispoesía


Carla 01/10/2015 a las 17:45
Juegos de palabras sin más


viernes, 11 de septiembre de 2015

Hueles a jabón









Ahora que la noche me esconde, 

puedo escribir los versos que añoras, 
esos que te hablan de lentas caricias en tus lugares más ocultos.

Huele a jabón fresco, 
te has duchado amor, 
y eso sabes que no lo resisto... 

Me muero por olerte despacio con todo el calor de ti, 
ese que vas desprendiendo según te enciendes
mientras rozo tu cuerpo.

Se que te gusta leerme 
y ese es el mejor aliciente para escribir.

Aquí agazapada por esos ojos que no ven, 
pero estos dos corazones se sienten... 

Ven ¡abrázame esta noche! 
desesperadamente,
necesito que aprietes mi cuerpo contra el tuyo, 
me siento sola y quiero 
comer y beber de ti toda la noche



Carla día 10/09/15 a las 01:28 

Atando recuerdos











Fue aquella primera vez

cuando te agachaste ante mi,
para atar los cordones de mi deportiva,
que se habían desabrochado,
cuando por primera vez vi tus ojos,
a través de esa preciosa nuca tuya,
como una extraña transparencia.




Y aunque,
estaban en mi zapatilla desabrochada,
habían estado tanto en mi,
que se habían dado cuenta
de lo que yo ni había notado.




Me sentí la mujer más especial del mundo,
una diosa griega ante su Eros,
el más hermoso poema que podría haber imaginado




Aun hoy, después de 30 años,
me ruborizo al recordarlo


De Carla Duque,
para Factoria Poética
"Aprendiendo"
día 10/09/15 a las 22:13

lunes, 31 de agosto de 2015

GABI Y CRIS - IV Parte








Hacía tiempo que habíamos dejado a esta pareja y su historia sin continuación pero en cierta forma tengo una deuda pendiente con la persona que me la contó, y aunque hace mucho tiempo que no sé nada de él, me gustaría pensar que ha logrado pasar página con esta historia, aunque haya dolido. Desde que tuvo la valentía de contármelo como amiga, imaginé el suplicio por el que habría pasado...

Me pediste que escribiera tu historia y aunque no tenga mucho que ver con la realidad porque perdimos contacto, espero sinceramente haberme equivocado.

Retomo la historia, aunque falte aun un último capítulo, si me perdonas...

****

Esa  mañana de viernes llegó pronto a la oficina y como siempre se dirigió a la máquina del café. Le pareció ver a su jefe de espaldas, y al acercarse éste se volvió, indicándole que sacara su café y que fuera a su  despacho pues tenían algo que hablar.

Gabi  sacó su café, mientras miraba por la ventana del pasillo como Cris aparcaba su pequeño coche en el parking, hoy no tendrían esos momentos juntos al iniciar el día. Se dirigió al despacho de su jefe para escuchar aquello que quería comentar.

Al llegar y mientras tomaba asiento su jefe pasó sin preámbulos a explicar todo aquello que él ya sospechaba, que la empresa estaba atravesando por un momento bajo, que no encontraban la financiación adecuada para la ampliación que habían previsto y por tanto finalmente tendrían que restringir personal.

Le tranquilizó sobre su futuro próximo, no en vano era medio socio, ya que había invertido una parte de su capital en la empresa. Pero desafortunadamente  tendrían que deshacerse de Cris, y eso, además de aumentar de nuevo su trabajo,  significaba que tendría que ser quien le comunicara la noticia, con todo lo que ello implicaba. No se sintió precisamente feliz por aquella responsabilidad que de repente le había sorprendido tanto, sino porque adivinaba que ella no se lo tomaría tan bien. Muy al contrario, fue consciente de que pasaría un mal trago. 

Si a ello le añadimos que él personalmente quería hablar con ella sobre su relación ya que estaba tomando unos tintes que no resultaban cómodos a ninguno de los dos.  Se le había ocurrido plantearle que se tomaran un tiempo de receso, para ver que sucedía y si podrían retomar sus vidas con sus parejas sin echarse de menos. Todo esto del despido venía a complicar aún más esa conversación. Respiró hondo e intentó calmarse, aunque sin mucho éxito,  al menos dispondría de todo un día por delante hasta la hora de comer con ella, como cada viernes, para pensar cómo lo plantearía.

Toda la mañana entre visita y visita anduvo pensando en las mil maneras de enfocar todo lo que debía decirle, aunque sabía que finalmente cuando se encontrase ante su mirada, nada de aquello saldría como había planeado. Ella tenía el superpoder de hacer que se quedase totalmente en blanco con su intensa mirada, y no le resultaba fácil hacer algo que además iba en contra de sus íntimos deseos, como dejar de verla, pero sabía que había muchas cosas en juego, y que su matrimonio necesitaba una nueva oportunidad, así sentía esa sensación del deber hacia su mujer y sus hijos. Aunque su cuerpo le pidiera a gritos la piel de Cris.

Cuando se encontraron a medio día en el restaurante, ella evitó su mirada, tenía esa intuición de que algo, nada bueno iba a ocurrir, y mientras elegía menú, miró distraídamente al paisaje huyendo de la mirada directa de Gabi. Hablaron de todos los pormenores laborales, de sus visitas matinales a clientes, ya que siempre había sido el objeto principal de estas comidas, y ante todo eran muy profesionales. Pero cuando hubieron acabado, ya en la sobremesa con los cafés, el acarició sutilmente su mano para atraer su atención. Por primera vez en todo el rato, se miraron fijamente ambos. 

El cerró los ojos un instante y comenzó, con diferentes palabras a todas las que había ensayado, primero su cuestión familiar y el cese temporal de sus encuentros, para pasar finalmente al terreno laboral. Cris procuraba no mirarle e hizo un tremendo esfuerzo para no derramar ni una sola lágrima, después de todo, aquello era algo que esperaba, que ambos habían considerado que debía ocurrir, y que no quedaba más remedio que aceptar, sin pensar en todo lo que vendría después, mejor no pensar en eso ahora, no era el momento. Cris hizo en varias ocasiones ademanes de ir a llorar, pero el agradeció que finalmente lograra contenerse. Todo parecía tranquilo y ambos decidieron dar un paseo por el paseo marítimo, como solían hacer siempre después del café.

Sin duda ese momento fue el más tenso, nada que decir, todo parecía haber sido dicho, y sin embargo esas casi imparables ganas de tocarse, apenas controlables, ese deseo inmenso de abrazarse y besarse, les hizo estar tan callados que hasta se habrían podido escuchar sus pensamientos. Él la tristeza, ella el desasosiego… Ella la nostalgia anticipada, él el deseo frustrado, un silencio que hacía daño, manos que no se encontraban, pecho añorado por ella, palpitaciones en el estómago de Gabi… Se aproximaron al lugar donde habían aparcado sendos coches.

Estuvieron frente a frente una décima de segundo porque no pudieron reprimir ese abrazo, enorme intenso, lleno de lágrimas de ambos… Sus manos se escapaban involuntariamente arrastrando caricias furtivas reprimiendo todo lo que sentían. Cris decidió romper el hielo y despedirse con un beso en la mejilla, sin mirar atrás hasta alcanzar su coche, desde su asiento siguió sin mirar, y tan sólo al pasar delante él lanzó un –“hasta el lunes!”- con una voz que apenas se oyó, entonces si rompió en llanto, miró por el retrovisor como el mantenía la misma postura, totalmente paralizado, inconscientemente hierático, buscando desesperadamente la mirada de Cris.

Durante el fin de semana tuvo que, haciendo de tripas corazón, ocuparse de los niños casi compulsivamente para intentar olvidar todo lo que pasaba por su mente, escenas tórridas con Cris que ya no se repetirían nunca más. Él había expuesto su idea de reconquistar a su mujer, y el firme propósito de no volver a serle infiel, para poder volver a recuperar el control sobre su vida.  A pesar de ser consciente del suplicio que le quedaba hasta olvidar su hermosa historia.  Su propósito era tan firme que casi estuvo a punto de confesarle a su mujer su aventura, pero recordó el  consejo de Cris para que no lo hiciera por nada de este mundo, si no quería acabar con su matrimonio, eso que precisamente Gabi estaba intentando recuperar,  por tanto tendría que trabajar muy duro consigo mismo para no dejarse ir y en un momento de debilidad echarlo todo por tierra.

Cris fue casi una fuente durante todo el fin de semana intermitentemente a sus ojos afloraba llanto, en otros se calmaba aunque era incapaz de retomar la lectura de su libro, ni  siquiera podía alargar el brazo para coger el mando de la tele, tumbada en su sofá, sin fuerzas, sin ganas de comer, ni de beber, muy quieta inmersa en las únicas escenas que le hacían sentirse mejor, aquellas que ambos habían compartido.

El tiempo transcurrió tan lentamente que el lunes cuando se levantó parecía que un año hubiera pasado, intentó recuperar su rostro demacrado, ojeroso y triste con un poco de maquillaje,  se arregló para ir al trabajo, como si nada hubiera sucedido, pero al menos esta vez sabía perfectamente lo que ocurriría y  podría controlarse a sí misma para permanecer tranquila, al menos aparentemente.

Cuando aparcó su coche miró a la galería del primer piso, dónde a través de los cristales podía observar a Gabi, sacando su habitual café de la máquina del pasillo… Hizo tiempo para no encontrarse con él y caminó por el aparcamiento mientras se encendía un cigarrillo, con aquella  primera bocanada expulsó todos sus nervios, y una tras otra saboreó el autocontrol que necesitaba traslucir. Cuando hubo terminado, subió las escaleras, y se dirigió al despacho del director, pasó cerca de Gabi, y observó de reojo como la miraba a su paso, siempre le gustó como caminaba. Llamó a la puerta y preguntó si podía entrar, una vez cerró la puerta del despacho, Gabi se dirigió a su coche dispuesto a comenzar su jornada.

Sabía que su día iba a ser más duro que de costumbre, y no contaría ya con la complicidad de Cris, que tan bien conocía a una parte de los clientes. Aunque sabía que si precisaba cualquier cosa, podría llamarla en cualquier momento, intentaría evitarlo como si de hablar con el mismísimo diablo se tratara, tenía que conseguir salir adelante sin su ayuda.

Mientras tanto en el despacho, a ella, le entregaban los documentos que precisaría en la oficina de empleo, le concederían la parte de las vacaciones correspondientes y a no ser por algún tema burocrático no tendría que volver por allí. Abandonó en su coche el aparcamiento para ir directamente a la oficina de empleo a resolver su situación cuanto antes.

Como los dos habían imaginado los días posteriores a su último encuentro fueron un horror, largos, tristes, sin dejar de pensar uno en el otro y al revés, aunque ninguno de los dos hizo nada por ponerse en contacto. El con el trabajo duplicado apenas daba a vasto. Y ella que no cesaba de recorrer las empresas, curriculum en mano para intentar conseguir cuanto antes un nuevo empleo que ocupara ese tiempo en su mente que necesitaba cubrir rápido.

Afortunadamente en la costa había muchas empresas del ramo  y precisamente era la temporada en que más posibilidades tenían para conseguir un nuevo empleo, por eso no cejó en su empeño hasta conseguirlo. De nuevo era a tiempo parcial, con poco sueldo, y comisiones mínimas, pero no tenía ninguna otra opción más que aceptarlo y así lo hizo.

Pidió incorporarse rápidamente y en un par de días, ya estaba trabajando… Pero lejos de olvidarse de Gabi, lo recordaba más aun si cabe. Desafortunadamente la nueva empresa estaba muy cerca de la anterior, y el camino que debía realizar era prácticamente el mismo que hacían ambos todos los días, dentro del polígono industrial, las mismas rotondas, los mismos bares y restaurantes, trataría en la medida de lo posible de no pensar en ello, y así transcurrieron al menos el primer par de meses.  Pero no conseguía quitarse de la cabeza a Gabi…

Casi se había autoconvencido a sí misma de que si se veían por alguna casualidad del destino, o se encontraban en algún lugar, ella tendría el suficiente control como para no actuar como una jovencita caprichosa, que sus lágrimas no brotarían tan fácilmente.

No sólo no evitaba los lugares más conocidos por ambos, sino que conscientemente los frecuentaba, y de una manera calculada incluso a las mismas horas en las que pensaba podrían coincidir, pero esa casualidad no se produjo, no al menos del modo fortuito que ella habría deseado.

Él que desconocía su nuevo empleo, se obstinaba en no frecuentar los lugares en los que había estado con ella, y no porque pensara que iban a coincidir, cosa que no le parecía nada posible, sino porque no se encontraba a gusto en ellos. Cuando por alguna razón no le había quedado más remedio que citarse con alguien en alguno, siempre terminaba de la misma forma, echando de menos cada mirada, cada situación con ella vivida, y terminaba conduciendo de vuelta a casa con lágrimas en los ojos.

Finalmente fue ella quien tomó la decisión de llamarle, antes le envió un mail en el que le convencía de que sólo se verían como amigos para tomar un café y hablar de cuestiones laborales, que desde luego no pretendía para nada complicarle la existencia, pero que necesitaba un amigo más que nunca, y por ese lado, a él, le pareció que ciertamente sería capaz de mantener una amistad con ella. Al fin y al cabo estaba sola, ya que su marido trabajaba fuera, y no tenía amigas, tampoco llevaba tanto tiempo viviendo en España. Sería posible que al principio fuera más duro, pues aun tenían todos esos recuerdos pendiendo de sus mentes, pero si el lugar era público todo sería mucho más sencillo.

El respondió al mail comunicándole abiertamente sus dudas, pero ella finalmente le volvió a insistir y le convenció para quedar, le llamaría el lunes para ver cómo tenían la semana y ya quedarían en alguna de las cafeterías cercanas a sus trabajos, esas que ya conocían.



Carla
día 31/08/15 a las 19:34